sábado, 13 de octubre de 2012

domingo, 23 de septiembre de 2012

Lili 4117




Son espasmódicas descargas de temblor matutino, de lengua acostumbrándose a una nueva vida. Sustancia necesaria. Tedio que contamina hasta los huesos, un sueño que se desvela a sí mismo sin amanecer. Una culpa que no se comprende y que es el “deber ser” porque nadie será culpable de que se presente tirano un tintineo que desata tormentas, corrientes propias, deslices y devaneos. Este cuerpo esta en carne viva y sin consecuencias “aparentes”.Afuera de nuestras ventanas todo llueve en pequeñas miradas de un “negado” más allá, una charla cómoda tertulia  en la Casa del Té con un pequeño detalle: punzadas y puñales que cruzan en los ya de por sí corazones heridos. Soy una máquina análoga de un todo desvanecente, una “no regulación” y aquí el voltaje es diferente: dosis incompletas  y suficientes para mantenerme ocupada, sobre todo en días en que hace frío, cuando es difícil distender los músculos para lograr que algo se vuelva agradable, prefiero leer, es decir, ya he escrito. 

Vienes hermana a preguntarme el por qué 
he decidido
estar ...
en un refugio aparente y tortuoso
tú que lo tienes todo comprado en plazos de vida exacta,
tú que has forjado en televisores las andanza nunca vividas,
Pero tienes aun para mi una mirada compasiva y de consuelo.
En ti vive la adolescente salvaje y risueña
La indomable y veloz mujer que prefiere
Siempre el camino corto a “casa” y llegar rápido.
Sé  que ese día estaba fuera de mí , en algún lugar
Que tu no frecuentas, las oscuras y frías aguas del astillero de los barcos.
Pero por unas horas, volvimos a ese tiempo, tumbadas de nuevo boca arriba
Soñamos con las nubes y yo volví a encontrar en ellas “buenas ovejas”
Claro, los lobos ya ni piel respetan
Cuéntame, ¿Qué, entonces, queda de nuestro sueños?. 




Muy rápidamente se recupera la intimidad que pensábamos pérdida en el agobio de los días como siempre llegamos a conclusiones sencillas: ponernos al frente, por delante, comprender el valor de nuestros cuerpos, no es el otro continum de nuestras arduas jornadas porque nada falte sobre la Mesa. Qué sencilla es la risa contigo, que deleitable tu presencia de niña inquieta, tu morada siempre ávida de más bríos y esperanzas. Me cuesta mucho decir: Te extraño, sobre todo cuando hablas de toros de bronce helados por la nieve, los indomables ascensores de la ciudad que se mueven ráfagas veloces por encima por detrás del tiempo, siempre en contra, me muestras tu corazón nudista no dispuesto, sí valiente que se entrega a un sueño de azafrán, seguridad que se finca sobre una amplia sonrisa ¿Qué reclamas a mí que sin duda he sido la más fiel crítica de tu costumbre de no “desapego”? Sí el vacío es el único espacio para alcanzar un vuelo sin mediación de aviones.


Casa de ladrillo a las 6 de la tarde en St. Louis
Estoy de nuevo en el fuego de la sala de tu casa, mirándote. Tú miras por la ventana sin advertirme, con un dejo añoranza, con un poco de incredulidad miras los copos de nieve y recuerdas los otros inviernos, los largos inviernos, mientras en la nieve se pierde el último rayo de la claridad  del día. Después de todo – piensas y te dices- “sigue siendo el suburbio de mi infancia”. Grandes pinceladas de recuerdos te recorren el alma y te confortas en la cocoa caliente que ha preparado tu madre. Dijiste que el niño había muerto, pero ya sabes que somos siempre todos y ninguno. Soy y estoy de este lado del viento, soy y estoy en la ceniza calcinada, soy y estoy en la parte ancestral, pero también hay frío y la primavera  llegará al mismo tiempo en el lado opuesto.

martes, 13 de marzo de 2012

Verdades de una historia con gat(rr)a


Yanelys Encinosa Cabrera

La inocencia desvencijada (des)dibuja su impotencia ante el espejo. (De)construye la historia de dos ciudades: la que se mira ante el cristal y la que este juzga en respuesta a la imagen. La verdadera historia de las Kitties de la poeta mexicana Jocelyn Pantoja, cuaderno de poesía publicado por ediciones Honda Nómada en el 2010, se disfraza en forma y motivo de literatura para niños, pero en esencia rebasa la envoltura de las edades al destilar un tinte luctuoso y ácido, que deshaga todo maquillaje, pues precisa desenmascarar la violencia y la esquela de muerte que sacude la médula del continente americano.

Desde el título se juega con la Historia (con mayúscula), la noción de “verdadera” anuncia el desmontaje, relectura y reconstrucción de lo habitual conocido. En el primer episodio de la serie de cortometrajes animados de Piolín, filmados en 1942 por Bob Camplett, el título A Tale of two Kitties es una parodia de La Historia de dos ciudades de Charles Dickens. Esta alusión paródica a Dickens del animado puede ayudar a leer el cuaderno de Jocelyn, aunque la cercanía entre los referentes sea más incidental que de una intencionada intertextualidad. El motivo de las Kitties del cine para niños es vestidura lúdica, cobertura cuasipueril de un asunto serio, adulto, más emparentado en su esencia a los móviles de Dickens. Las dos citties que el novelista inglés desnuda en su obra, París y Londres, son escudriñadas desde las entrañas de la Revolución Francesa en plena vida del siglo xviii para revelar el convulso clima revolucionario y denunciar las sangrientas ejecuciones y el aumento diario del número de víctimas por los crímenes violentos que generaba tal proceso.

También de la producción para niños, también de Inglaterra, acaso patrón de Occidente, asoma en el cuaderno de la poeta mexicana otro Charles de la literatura inglesa, el que bajo el pseudónimo de Lewis Carrol inmortalizó a Alicia. Los exergos con citas de Alicia a través del espejo, con los que se abre el libro y se cierra en los dos poemas finales confieren un sentido empastado de circularidad y aportan coherencia al conjunto: el espejo de Carroll, citado al inicio y al final, es el hilo unitivo que cohesiona cada poema y lo conecta con los demás. Es el espejo quien media entre las dos ciudades, como vehículo de deconstrucción, de desmontaje.

Kitty, el personaje que se busca en el espejo es un fetiche sin historia que el mercado ha colocado en el terreno de ventas para niños, figurilla comerciable desprovista de argumentos que justifiquen el interés de la compra. A diferencia de muchos personajes del cine para niños insertados en el mercado que provienen de las animaciones de Waltt Disney, las Kitties adolecen de tramas y referentes pues no cuentan con una historia base que justifique su atractivo comercial. Cuando Jocelyn propone construir una historia “verdadera” para este personaje, está rozando lindes que trascienden el terreno infantil. Juega a cuestionar los modos capitalistas de dominio y manipulación de mercado. Con tono político, irónico, luctuoso pretende denunciar los soportes del capitalismo, sostenido por el dolor, la alienación y la violencia hacia el interior de Latinoamérica.

La historia que hilvana el diálogo de Kitty y su reflejo es una reconstrucción de la historia americana, de aquella América sacudida por la violencia que acarrean los modos capitalistas de producción. Como desde un observatorio la mirada se mueve desde México hacia el norte y luego desciende de centro a sur, hacia la cordillera y hacia el Caribe, pues Kitty transmuta en citty, su traje de gatita pueril se transforma en ciudad adolorida, el rosa de las vestiduras de Kitty se tiñe en estos poemas del rojo sangriento de la muerte en las ciudades americanas. Cada paisaje recorrido, cada historia nacional del continente ha sido subvertida desde semejantes pérdidas, pues las aúna la triste coincidencia del terror, las drogas y la violencia del capitalismo. No es casual que falten en estas páginas Cuba y Venezuela: el silencio marca la diferencia.

Por ser el reflejo más visceral para la poeta el poema dedicado a la mirada de México destila pesimismo y desconcierto, incisivo cuestionamiento de la historia patria, desde las quebraduras de su legado político y sociocultural. Jocelyn bebe de nutricios afluentes de la cultura mexicana, pero llegan a estos tiempos desabridos, descoloridos por la pérdida, por la devaluación que impone el régimen del capital. Se lee la historia y se actualiza. Recupera la música, la poesía, la plástica, la religión desde el actual contexto político de su país, sacudido por el crimen y la violencia, por la corrupción del poder, el bandidaje, los abusos sexuales a niños y mujeres, las macanas de la última plaga los policías PFP. La muerte que inunda obliga a estas lecturas desperanzadas. Por ello como quien llora un bolero mexicano el México mío, lindo, ahora es a veces querido, otras odiado, la princesa triste de Darío está desnuda y desnutrida como sus hermanas, y las plumas del quetzal se quiebran en la voz de tu mediocre sueño de surrealismo. Es una elegía a la pérdida de la cultura mexicana, antaño prolífica, aplastada ahora por la pseudoculturas del mercado: como algodones de azúcar cocinándose en las esquinas igual que la pobreza es tu folklor.

Disfrazado de inocente juego, de diálogo pueril con las nuevas realidades del espejo, la palabra amordaza un desagravio. La perversión de un gato a rayas, protoburgués compañero de Alicia, símbolo de dobleces y fingimientos victorianos, se repite hoy en América con el rosa del fetiche o rojo sangre de una gatita de mercado. Acaso porque Carrol avizoró como Dickens en Londres y París, el principio de este fin que ahora padecemos.

La Habana,18 de febrero de 2012