sábado, 28 de febrero de 2026

Cultura y territorio: institucionalización, vacío y retroceso. Sobre los espacios culturales independientes en CDMX



Casa Refugio Citláltepetl / “Casa Refugio de Memoria”
27 de febrero de 2026
 
Antes del proyecto impulsado en los últimos ocho años por María Cortina, ya existía una Casa Refugio para escritores dirigida durante años por Philippe Ollé. El retiro del memorial “Javier Valdez” no es un hecho menor, sobre todo tras la reciente celebración de un foro sobre la Ley de Memoria de la Ciudad de México y los retos para ejercer la memoria como derecho.
Mariana Godoy declaró: “No existe ningún documento que establezca que el espacio ‘está cerrado’; al contrario, se trata de un espacio público del Estado que permanece abierto”. También afirmó que “no hacemos memoria de Estado” porque “la agencia de la memoria es de las víctimas”. Sin embargo, al referirse a la ahora llamada “Casa Refugio de Memoria”, sostuvo que “son bienvenidos, la casa está” y reconoció que aún no se ha definido “cuál es la memoria que queremos construir” porque el debate “requiere un debate” reciente en el ámbito humanístico. No precisó presupuesto, mecanismos ni proyectos concretos. Añadió: “Si queremos, nos la quedamos” y habló de dar “las facilidades para que sea reconocido como un derecho.”

Aquí emerge el primer punto crítico: la tensión entre institucionalización y autonomía. Si la agencia es de las víctimas, la apropiación simbólica o administrativa del espacio sin claridad presupuestal ni definición conceptual debilita la legitimidad del proceso. La memoria no puede convertirse en una categoría administrativa sin participación efectiva de quienes la encarnan; el retiro del memorial es, en ese sentido, un acto político al que la víctima tiene derecho. Aquí lo preocupante es que frente a un avance, exista un retroceso en el sentido de confiar al Estado un “memorial”.  


La Casa del Poeta: permanencia del nombre, vacío de función
27 de febrero de 2026
 
La escena reciente: niños corriendo en el patio mientras el museo y la casa permanecen cerrados, según confirma el policía y un cartel en la entrada. Así se sintetiza una transición opaca tras la recuperación ocurrida en diciembre pasado. El recinto de Álvaro Obregón 73 fue museo de sitio (con estudio y recámara del poeta Ramón López Velarde), sede de la Biblioteca Salvador Novo–Efraín Huerta y centro de actividades literarias, sobre todo poéticas.
Hoy persisten preguntas concretas: ¿dónde están los acervos?, ¿qué ocurrió con los miles de ejemplares reunidos como contraprestación de poetas y editoriales? El silencio institucional no es neutro: genera desconcierto y fractura redes culturales. Segundo punto crítico: el vaciamiento simbólico del territorio. La permanencia física del inmueble no garantiza continuidad cultural. Puede mantenerse el nombre mientras se diluye su función histórica.
Dicho sea de paso ningún poeta atentará contra el “Consejo Infantil por la Cultura
Foro Karpa de Mente: modelo educativo y absorción institucional
Abril de 2025
En el conflicto por la Licenciatura en Artes Circenses se discutieron cuotas y un convenio de colaboración vigente desde 2020 por 665 mil pesos mensuales. Desde el gobierno se afirmó que se garantizarían los derechos de docentes y personal si el proyecto ingresaba al aparato estatal. La asociación civil denunció apropiación de su modelo educativo y una intención de reducir costos salariales.
Aquí se evidencia el tercer punto crítico: extractivismo cultural. No se trata solo de financiamiento, sino de la posible absorción de un modelo gestado en autonomía. Cuando el Estado incorpora proyectos sin reconocer plenamente su diseño y gobernanza original, el territorio cultural se reconfigura desde arriba, debilitando su tejido comunitario.
 
La Pirámide: antecedente de “recuperación administrativa”
20 de noviembre de 2015
Tras años de incertidumbre jurídica (desde 1992 en distintos momentos), el Centro Cultural La Pirámide fue entregado en 2015, cerrando una etapa de defensa épica de un espacio gestionado por creadores y abriendo otra bajo integración institucional. Hoy forma parte de la Red de Faros.
La experiencia deja una lección directa: la llamada “recuperación administrativa” puede significar institucionalización de proyectos construidos con esfuerzo colectivo. Cuarto punto crítico: debilitamiento del tejido cultural. Cuando un espacio cambia de modelo sin consenso comunitario, se alteran dinámicas de colaboración forjadas durante décadas.
 
Clausuras recientes: Juanita y Marabunta
Febrero de 2026
El 10 de febrero aparecieron sellos de clausura en La Juanita, que señaló: “Lamentablemente la burocracia es más importante que el acceso libre a la cultura”. El 12 de febrero, Marabunta Barra de Café y Libros fue suspendida administrativamente tras visitas del INVEA; sus fundadores denunciaron presiones inmobiliarias y un contexto de gentrificación en Avenida Miguel Ángel de Quevedo. El 24 de febrero advirtieron sobre un posible desalojo forzado que consideran ilegal.
Estos casos evidencian el quinto punto crítico: la inoperancia normativa. La Ley de Espacios Culturales Independientes, discutida entre 2018 y 2020, no generó la licencia especial solicitada ni una política integral de fomento y protección. El registro oficial suma apenas siete espacios en toda la ciudad. No regula eficazmente, no protege y no ofrece garantías reales ante clausuras o presiones administrativas.




 













No se trata de nostalgia por una ciudad que cambia —eso es inherente a todo proceso urbano— ni de negar la facultad del Estado para definir políticas culturales. El problema es otro: hay un retroceso perceptible en la relación entre cultura y territorio. Espacios conquistados por colectivos, organizaciones y creadores son recuperados administrativamente, absorbidos o puestos contra las cuerdas mediante disposiciones que el supuesto marco de protección no logra contrarrestar.

En cada caso —Casa Refugio, Casa del Poeta, Karpa de Mente, La Pirámide— aparece una constante: institucionalización sin claridad, apropiación de modelos comunitarios, vaciamiento simbólico o presión administrativa. El tejido social cultural no se destruye de golpe; se erosiona cuando la autonomía se sustituye por gestión vertical y cuando el territorio deja de ser comunidad para convertirse en expediente administrativo, mismo que solo entienden y traducen los burocrátas para sus cifras e indicadores, entonces el proceso deja de existir y todo se estatiza.

 

No se genera cultura ni memoria por decreto. Tampoco existen espacios culturales sin comunidades que los signifiquen, los habiten, los doten de sentido y los proyecten hacia el futuro. Resulta difícil sostener un debate sustantivo cuando se pretende discutir, en apenas un mes, un Plan General de Desarrollo de la Ciudad de México 2025-2045 un documento de más de 500 páginas con ejes amplios y poco definidos (ninguno de los cuales contempla de manera directa a la cultura), mediante foros cuya convocatoria no logra convocar de manera efectiva a actores culturales diversos. Si ciertos sectores no participan, puede deberse a que perciben procesos con resultados previamente orientados, lo que debilita su legitimidad pública. Pero si alguien le interesa la consulta esta abierta al 10 abril, claro está que sin que se le pague un peso por ello, ósea que evalúe cuánto vale su tiempo de lectura y luego transporte y demás gastos para participar.



Llama la atención que una ciudad que fue pionera en la incorporación de los derechos culturales en su primera Constitución —como reconocimiento a su vitalidad y diversidad— no cuente hoy con un Instituto de Derechos Culturales plenamente operativo y eficaz. A ello se suma la precarización persistente del trabajo cultural y una tendencia a instrumentalizar la acción artística mediante programas sociales que, en ocasiones, priorizan la lógica administrativa o la lealtad institucional por encima de la calidad artística y de su impacto real en los procesos de recepción estética. Declaraciones públicas como aquella en la que se expresó la intención de “encontrar la matemática para que los artistas puedan ganarse su lana sin que le cueste al Estado”( https://www.facebook.com/share/v/1FyxBGc55D/?mibextid=wwXIfr) reflejan una concepción problemática del papel público en el fomento cultural. Del mismo modo, la reducción de la memoria a un procedimiento burocrático —más que a un proceso social e histórico complejo— genera inquietud sobre el rumbo institucional en espacios como el Archivo Histórico de la Ciudad.

 

Estas líneas se escriben desde la conciencia de que la crítica tiene costos y puede implicar tensiones personales o profesionales, como ya ha ocurrido en el pasado. No obstante, el debate sobre cultura y territorio exige responsabilidad pública, ética profesional y apertura real a la pluralidad. La cultura no es un trámite ni un expediente: es un tejido vivo que se construye con comunidad, diálogo y garantías efectivas para quienes la sostienen.


pd. Festiva

Los poetas estamos ahora refugiados en los cafés y librerías, si usted quiere conocer la movida contacte a su poeta más cercano y entérese. Ayer nuestra editorial (con 20 años de trayectoria) se presentó en Polilla librería  una auténtica maravilla. No vamos a desaparecer, no nos vamos a ir, pero sobre todo ¡Siempre habrá poesía! 

pd. 2 De lo que dice la historia poética. A mi mente viene esa paráfrasis-poema que hiciera Bertolt Brecht del sermón que el pastor Niemöller pronunció en la Semana Santa de 1946 en la población de Kaiserlautern (Alemania), y que se tituló «¿Qué hubiera dicho Jesucristo?» ¿Lo recuerdan?


“Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista,
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista,
Cuando vinieron a buscar a los judíos, no pronuncié palabra, porque yo no era judío,
Cuando finalmente vinieron a buscarme a mí, no había nadie más que pudiera protestar.”




martes, 30 de diciembre de 2025

Del Fondo y formas neoliberales





Amanece gélido, amanece frío y amanece gris. Y me pregunto si habrá, para el siguiente año, alguna nueva posibilidad. Escucho a las aves en sus trinos prístinos de las primeras horas de la mañana, encaro la tristeza y me digo, desde un lugar muy hondo, que sí.

Y entonces armo estas líneas —botellas en el ciberespacio— para no perder la costumbre de, aunque sea en un susurro, levantar la voz.

Ayer acudimos a la librería del FCE “Octavio Paz” en busca de una novedad, de esas de Tierra Adentro (ya centralizada en este organismo). Había caos… y dos personas. Después de esperar —no diré que un larguísimo tiempo, pero sí lo suficiente— y de rebuscar entre las “novedades”, logramos abordar a un empleado visiblemente atareado. Tras realizar la búsqueda, él mismo recordó que tenía una pila de libros recién llegados aún sin organizar: ahí estaba la novedad.

Mientras realizaba el cobro, susurró una disculpa: “es que ya somos muchos menos y no damos abasto”. ¿Recortes en el personal de las librerías del FCE? (pregunta al aire).

Lo cierto es que, luego del “falso video” —que no lo fue— difundido sobre el cierre de la “bodega-distribuidora de San Diego”, donde unos libros esperaban (¿abandonados?) la llegada de quienes los quisieran, indagué un poco —no mucho— sobre el estado actual de estas librerías y, en general, medité sobre la situación del Fondo de Cultura Económica desde el arribo del Señor que viola con todo y su disfunción eréctil.

A continuación, sólo números de los dos últimos periodos del FCE. Sin balances cualitativos —los libelos en reedición no lo merecen—, pero sí reveladores.

Publicación (datos generales)

Indicador | 2012–2018 | 2018–2024

  • Títulos publicados: 2,980 | 2,497

  • Ejemplares impresos: 16,402,000 | 12,594,958

  • Libros electrónicos: 1,710 | 2,260

  • Descargas de eBooks: 230,000 | 1,767,246

  • Ferias internacionales: 86 | 48

Librerías

Periodo | Cierres de sucursales (FCE) | Detalles

  • Hasta 2020: 16 librerías en México cerradas definitivamente tras el confinamiento por COVID-19.

  • 2016 (contexto): sucursales en el aeropuerto de la CDMX, Brasil y Venezuela (anteriores a 2018, pero relevantes para entender el proceso).

  • Filial Venezuela: cerrada de manera definitiva.

  • 2025: cierre de oficinas y almacén del FCE en San Diego (distribuidora, no librería), con donación masiva de libros.

Desde 2018 se registraron 16 cierres de librerías físicas en México que permanecían operativas hasta ese momento. En el extranjero, se cerró la filial venezolana. Más recientemente, en 2025, se clausuraron las oficinas y el depósito del FCE en San Diego, aunque no se trataba de una librería abierta al público. ¿Acaso sin el debido proceso de baja y destino final que impone la ley cuando se donan bienes públicos?

Cuando la Brigada para Leer en Libertad se coloca por encima de la política pública, se produce una patrimonialización del servicio público. Nada nuevo se ha inventado: sólo se ha extendido la práctica de dicha AC (conformada, dicho sea de paso, únicamente por la hija y la esposa del funcionario en turno).

Los números no mienten y demuestran que regalar libros no es una estrategia nacional de lectura, sino, en todo caso, un gasto oneroso que genera competencia desleal y actúa como depredador del ecosistema del libro.

Indicadores de lectura en México

  • En 2024, el 69.6 % de la población alfabeta de 18 años y más declaró haber leído algún material (libros, revistas, periódicos, historietas o contenidos digitales).

  • Este dato es 14.6 puntos porcentuales menor que en el primer levantamiento del MOLEC en 2015 (84.2 %).

  • Entre la población lectora, lo más leído fueron los libros (41.8 %), seguidos por páginas de Internet, foros o blogs (39.4 %), revistas (21.7 %), periódicos (17.8 %) e historietas (4.6 %).

  • La lectura de periódicos disminuyó 31.6 puntos porcentuales: de 49.4 % en 2015 a 17.8 % en 2024.

¿Por qué el 25 para el 25 —que ni siquiera es congruente, pues son 27 títulos, con sólo 7 mujeres en un supuesto “Tiempo de Mujeres”; dejémoslo así— es un gasto neoliberal? Es simple: todo el papel que se consume en México se importa de Estados Unidos. Entonces, ¿a quién beneficia la adquisición de papel para 2.5 millones de ejemplares?

¿A dónde van a parar los beneficios? A las papeleras gringas, de donde México importa el papel. Así, alegremente y en un cálculo redondeado, estaríamos comprando con nuestros impuestos —suponiendo que el pliego costara un peso (que no es así) y una media de 100 páginas por libro (que tampoco es así)— sólo en papel para interiores alrededor de 7,812,500 pesos. No pensemos, por favor, en los demás gastos: papel de portada, diseño, diagramación, impresión, distribución.

No sólo regalamos libros: también regalamos dinero a emporios transnacionales.

De fondo, y en el fondo, hay una idea pobre: la de “latinoamericanizar” al Fondo, convertirlo en una suerte de transnacional progresista iberoamericana —ojo: no desde Bolívar ni desde el Che—. En los hechos, esta “transnacionalización” se ha dado mediante alianzas y coediciones con sellos extranjeros, que resultan más benéficas para editoriales ya transnacionales que para el propio Fondo: Planeta, Alfaguara, Akal, Random House, Océano, entre otras, todas sin excepción de origen y capital extranjero, dependientes de consorcios mediáticos globales.

Dicho de otro modo: financiar capitales extranjeros —mayoritariamente españoles— con nuestros impuestos. Y si eso no es neoliberalismo, entonces que me expliquen qué es.

Hay muchos más aspectos decepcionantes en la actual política cultural. Por ahora sólo diré que, lejos de ser respetuosa de los derechos culturales, es hegemonizante: procura la homogeneización y la verticalidad. No hay un aprecio auténtico por la cultura mexicana, sólo su folklorización e instrumentalización, además de la perversión de la precarización como política pública. Ese “cada vez somos menos” que escuché ayer en la librería “Octavio Paz” es el pan nuestro de cada día en cada institución pública de cultura, desde museos hasta centros culturales.

Como cerecita del pastel, hago un réquiem por el desaparecido proyecto de la Casa del Poeta “Ramón López Velarde”, espacio recuperado por la Secretaría de Cultura de la CDMX en días pasados. Un espacio más que pierde la ya vapuleada sociedad civil organizada: un retroceso, un espacio menos.

sábado, 23 de noviembre de 2024

Y ahora que #estamosjuntas


(De izquierda a derecha): Laura Domingo (Cuba), Gema Santamaría (Nicaragua), Jocelyn Pantoja (México) y Paola Gallo (Uruguay), 2015








Quiero recordar las lecciones de algunas (que no todas) de las mujeres que han acompañado mi vida. Nombrarlas para abrazarlas a la distancia, reconocer su poder y alcanzarlas.

De mi abuela María aprendí que la naturaleza es sabia; me decía: “Mira, los pájaros se mantienen tranquilos para evitar el calor”, “Mira las nubes... va a llover”.
De mi abuela Celia aprendí que el amor y el cuidado vienen en una taza de arroz con leche, en un remedo de calcetín o medias. Pero también aprendí que la medicina tradicional y los remedios “de la abuelita” son efectivos.
De mi madre he aprendido la lección más valiosa: “Amores son hechos, no buenas razones”.
De mis tías, primas, mi cuñada y mi suegra (Evelia, Celia, Leonor, Laura, María Eugenia, Conny, Evelyn, Larisa, Yuriko, Yadira, Karla, Leonora, Paola, Karina, María Elena, Rox) he aprendido que se puede ser mujer de muchas formas, sí, pero que, ante todo, hay que valorar y disfrutar a la familia. Construir lazos afectivos-efectivos que nos resignifiquen y nos acerquen cada día, pero que también nos ayuden a ser mejores personas.

De mis amigas más queridas de la infancia y adolescencia he aprendido que la amistad, mantenida con el pasar de los años, es impulso, apoyo y escucha. Gracias: Jenny, Yovanka, Angie, Gema, Lizbeth y Coyo. Estaré eternamente agradecida con Yoame Escamilla y Ana Elena Payán por ayudarme a salir de los entornos de violencia.
A mi amiga Lizette Jacinto, con quien he compartido tantas batallas, sólo el cariño, la admiración y el refrendo de nuestra amistad. A mi querida Judith, el agradecimiento por cuidarme y curarme.
De mis maestras aprendí muchas y valiosas cosas:
Amalia Meléndez me enseñó a leer (el periódico, sobre todo) y a estudiar.
Miriam Palma me dijo un día que hay que mantener siempre “la vigilancia gubernamental por parte del pueblo”.Paola Vianello me enseñó que, para participar y luchar, era necesario combatir la “hýbris”.

De mis contemporáneas (amigas, camaradas, compañeras , y roomies) aprendí tanto, pero sobre todo que las humanidades, la reflexión, la crítica, la belleza, el arte, la filosofía, la historia, la literatura, la política, la ciencia, Latinoamérica y todo en este mundo tienen nombre, rostro y cuerpo de mujer. Gracias: Paola, Cynthia, Primavera, Citlalli, Luisa, Mariana, Claudia, Ana, Carolina Consejo, Ruth , Laila , Ana G., Marjory, Adriana LB, Adriana B., Libertad, Alicia Berenice, Tania, Irina, Ursula, Christina, Nina, Noemí, Annu, Natalia, Maricela, Rosa Castillo, Soraya, Nadine, Miranda, Andrea, Mónica, Vivian, Sabrina, Gabriela Astorga, Marina Ruiz, Angie, Mina Navarro, Guadalupe Rodríguez, Evelia, Cecilia, Roxana, Lorena Saucedo, Berenice Granados, Carmen Lucía Alvarado, Paloma y un largo etcétera que ahora se me escapa.

De mis queridas autoras he aprendido que la buena literatura es, ante todo, un compromiso y una forma de vida. La literatura se escribe desde la profundidad de lo más luminoso y lo más oscuro de nuestras experiencias. La literatura mueve, se conmueve, se hilvana, se teje, se comparte. Gracias: Colección Limón Partido: Elma Murrugarra, Elizabeth Neira, Ingrid Solana, Tanya Cosío, Ana Rüsche, Nicole Cecilia Delgado, Gema Santamaría, María Eugenia López, Elisa Andrade Buzzo, Paula Ilabaca, Guadalupe Galván, Ariadna Vázquez, Lauri García Dueñas, Elena Salamanca, Maira Gouveira, Jamila Medina Ríos, Legna Rodríguez, Milenka Torrico, Camila Charry Noriega y Denisse Vega Farfán.Colección Pico de Gallo: Claribel Alegría, Tamara Kamenzain, Soledad Fariña, Carmen Berenguer y Soleida Ríos.
Colección Instante Fecundo: Lalo Barrubia, Malú Urriola, Andrea López Kosak, Rocío Cerón, Ana Franco Ortuño, Carmen Nozal y Rom Freschi. Libro de Autor: Paola Gallo y Laura Domingo Agüero. Colección A-Z: Leonora Alonso, Margarita León, Daniela Rey Serrata, Julia Piastro,  Stefi Izquierdo y Violeta Orozco. De la colección #víboradelamar:Alina Hernández, Svetlana Garza, Zaria Abreu Flores, Minerva Aguilar, Gabriela Aguirre, Eva Cabo, María Cruz, Hortensia Carrasco, Isolda Dosamantes, Karina Falcón, Mónica González, Teresa Irazaba, Bárbara Oaxaca Ceballos, Refugio Pereida, Alejandra Peart, Itzia Pintado, Judith Santoprieto, Aida Valdepeña, Julieta Valero, Sonia Betancort, Vanesa Pérez-Sauquillo, Diana Garza Islas, Mayra Oyuela, Karen Valladares, Yanelys Encinosa Cabrera, Yara Licéaga, Ángeles Martínez, Jessica Freundenthal, Lauren Mendinueta, Olga Leyva, Valeria Meiller, Silvia Piranesi, Krisma Macías, Laura Zavaleta, Rosa Chávez, Alejandra Sequeira, Natalia Hernández Somarriba, Mar Alzamora-Rivera, Magadalena Camargo, Nadia López García, Elaine Vilar Madruga, Elizabeth Reynosa, Darcy Bo, Jessica Pérez Quesada e Ismaray Pozo.  

De mis colaboradoras aprendí que los sueños se construyen con respeto irrestricto hacia la otra, pero también con nuevas formas, formatos y lenguajes. Gracias: Alina, Mary, Majo, Lucero, Ana, Mariana, Violeta, Guadalupe, y a todas las becarias, prestadoras de servicios sociales y pupilas (padwans) que me acompañaron en el camino, el evento, la fiesta, la venta, la reunión y, sobre todo, el trabajo.

A mis sobrinas más queridas (Michelle, Andrea y Ximena) sólo me queda dejarles estas palabras y mi promesa de no claudicar en la lucha porque sus entornos sean seguros, sus afectos sanos y su vida plena.

#Seguiremos  hasta donde alcance la #memoria, la forma será fondo. En todas ustedes existe la identidad entre la belleza y la ética. Gracias.


















domingo, 10 de noviembre de 2024

Carta para D

Ciudad de México,  20 abril de 2024.
(Alrededores de Ciudad Universitaria)

Hace 25 años discutíamos si estudiarías… o no. Al menos tuviste la oportunidad.

                                                                   D:

Te miro, no todas las mañanas, porque ambos sabemos que esas mañanas suelen ser largas; tampoco todos los días, porque todos son diferentes, y a veces coincidimos y a veces no. Pero te miro, o quizá quiero decir que te observo. Quizá algún día comprenderás que una primera mirada, o una mirada constante, puede llevar a conclusiones sencillas, ¿lógicas? Sí, en realidad te observo. Fría, superficialmente, te observo. Y en ti me reflejo  (ya sé, suena como una frase de ancianos, ja, ja). Concluyo: te pareces tanto a mí, que no puedes… (no sé si corresponde decir "olvidarlo", quizás mejor "olvidar"). Es curioso, ahora mismo no encuentro ni el adjetivo ni el verbo adecuado; yo, que suelo completar frases y adivinar pensamientos. Seguramente mi sintaxis ya te tiene confundido, pensando: "¿a dónde va este personaje?".

Realmente, sería mejor tomar esta carta como una deriva. Quiero decirte que me importa mucho, muchísimo, lo que pasa por tu mente y que, a veces, tenemos tan poco tiempo para dialogarlo (uso "dialogar" en vez de "conversar" porque las pláticas suelen quedarse en la memoria inmediata, sin llegar a la profundidad de la raíz griega que implica "el logos", un término más ligado al pensamiento que a la mera palabra.

En fin, como te decía, te pareces a mí a tu edad: qué raro, qué loco, qué torpe. ¿Por qué digo esto? Cierto, ¿por qué lo hago? No lo sé. Llega un día en que uno simplemente escupes palabras o utilizas a alguien como arquetipo, en medio de esa necesidad biológica de trascender, de contar, de recordar.

Sí, yo era como tú: corriendo de un lado a otro, inmerso en los temas más profundos, buscando siempre la forma de resolver las cosas de la mejor y más rápida manera, esperando que nadie me buscara mientras estaba ausente, quedándome cinco minutos para luego desaparecer. En fin, como tú, sin duda.

Participando aquí y allá, sociable, líder, y con "mechas" (no "rayitos", que son más estilo Neymar). En fin, igual que tú, me reiría de quien dijera que se parece a mí.

Quería decirte que eres como te soñé, o debería decir como te soñamos, porque también hay otros detrás de mí. Quisiera explicártelo en largas conversaciones (ese afán de trascender, supongo), pero siempre nos gana la prisa. Lamento no haberte dejado la posibilidad del "tiempo lento", el tiempo de los grandes planes, esos que debían elaborarse a 5 o 10 años. No estás para saberlo (ni yo para contártelo), pero los sistemas de planeación estratégica de nuestra época nos permitían debatir el futuro, llegar a conclusiones y diseñar planes a largo plazo. Sin embargo, el tiempo, la urgencia, el celular y el internet nos alcanzaron, y la frase "no perder lo importante por lo urgente" cobró vida.

Recuerdo una reunión amplia de una organización que fundamos, por ahí del 2003, llamada "LSD" (Libertad, Sociedad y Democracia). Tras diez sesiones semanales de análisis político sobre la Generación X (la mía), llegamos a la conclusión de que "no habría movimiento estudiantil hasta que concluyera el periodo de vacunación mediática en nuestra contra" (el pez fue envenenado en el agua). Calculamos que pasarían al menos diez años para que surgiera un nuevo movimiento, y sucedió con el maravilloso "#YoSoy132". Ya sé, habrá críticas, pero quiero decirte que ahí estás tú (o quiero decir, están ustedes), tan iguales y a la vez tan diferentes a nosotros. Ha valido la pena; tantas cosas han cambiado y tantas cosas ustedes, tú y tu generación han aceptado como cambios, que conmueve hasta el último rincón de mi corazón saber que nada fue en vano.

Gracias por correr, subir, bajar, regresar, desaparecer y reaparecer. La siguiente frase es cursi, como toda esta carta, pero necesito decirla honestamente:

Sin la estridencia que nosotros creímos necesaria (redactábamos boletines de prensa cada día), sin la claridad de establecer "programas de lucha", ni la urgencia imperiosa, ustedes, los jóvenes del siglo XXI, hacen micro-política donde se necesita... cada acción cambiará el mundo.

Entonces, sigan transformando este mundo. Busquen que sea más justo, conscientes de que ha triunfado la ignominia del dinero. Esto no es una tarea, es un compromiso en el que estaré feliz de acompañarles.

                                                                                                                                                    J.

 









viernes, 18 de diciembre de 2015

El juego de otros, Nicole Cecilia Delgado

Conocí a Nicole en un emocionante y genial tiempo, primero como en un juego de reunión de amigas en un espacio genial del Callejón de la Aurora. Casi 9 años después de acercarme a lo que me parecía en áquel momento un inquientante grupo de mujeres "todas poetas, todas extranjeras, todas mexicanas" me llega de su mano este libro hermoso: en su factura en su juego, en su correspondencia tiempo espacio con los propios sueños de esas chicas. Con un detalle genial, que personalmente disfruto y que Monterroso nos lo enseñó: "brevedad, tened piedad del lector". Así es que llegué a leerlo después de reflexionarlo y quererlo asumir ahora como "el libro de los otros", desde el título me sugiere que brevedad es juego, compasión, y amor, y todo ello se corresponde en forma y fondo desde un experimiento propio que es personalísimo y por ello sugiero su lectura en juego y su lectura que será fluída y será reveladora para quién tomé y encuentre este hermoso ejemplar.

miércoles, 14 de octubre de 2015

Pensando siempre en las montañas y en la casa grande, veo mi casa chicha llena de mucha hambre, pero el corazón avanza siempre que los veo hermanos sonreir por una victoria también pequeña como secreta. Amor. https://soundcloud.com/jocelyn-pantoja

viernes, 12 de diciembre de 2014

Las Jacarandas, Arturo

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Las jacarandas, Arturo, nos recuerdan cada primavera,
  nos esperan e insisten sobre la belleza de la Libertad.

Si todo hubiera comenzado un 20 de abril sería sencillo. Pero no. Porque las Asambleas Generales Universitarias, las marchas recreando  recorridos históricos de los movimientos antecedentes, el 68 y 86,  los saloneos y muchas discusiones y la Consulta General, ya estaban ahí.

Las Jacarandas Arturo, el lila y sus múltiples posibilidades

Soñamos un 20 de abril del 1999 para el mañana. Saldo blanco, Súper Huelga izó “simbólicamente” la bandera rojinegra, esa que en un gesto doblado fue entregada al Doctor, ese rojo y negro que ondeaba sobre la explanada principal de  una Ciudad Universitaria tomada y liberada a la vez.

Las jacarandas, Arturo, discutiendo la vida entre su tapiz monocromático
 y la luz de abril.

Pero, antes o  todavía, desde las pegas en contra del Plan Barnes, donde se leía “abre los ojos”, o quizá antes, cuando los estudiantes organizados llevaron al Consejo Universitario, no al favorito de la autoridad sino al estudiante, y/o antes… cuando comenzamos a andar los caminos  hacia una selva que nos reclamaba el eco de un ¡Tierra y Libertad!, o/y después cuando convertimos el  eco en música y la música en caravanas y encuentros: palabra, grano y esperanza.
Las Jacarandas, Arturo, su luz y el tiempo breve en que tardan en tapizar el piso.
Y/o quizá un poco o en medio antes, cuando decidimos darle a la ciudad un gobierno democrático. No en realidad, no todo comenzó un 20 abril.

Las jacarandas, Arturo, y su cortesía con los espacios.
Ahí donde el frenesí del color deja filtrar la luz.

después a darle la bienvenida a todos, y siempre, a seguir soñando.
¿Lo recuerdas, Arturo? Todo era una fiesta, y nosotros que siempre estábamos en la fiesta, decíamos ­–qué chinga­–, pero insistían: ­–somos libres–, y nosotros conmovidos por la conquista, pensábamos que era un sueño, y sí :una fiesta pero con compromiso, e hicimos de nuestro amor la Primavera y claro no tenemos por ahora testimonios de aquellas  nubes que también nos sonreían, ni de nuestras palabras. Pero hay memorias inexactas, como inexacto es el ulular de los tiempos que conmueven corazones y consciencias. Por ahora, nos queda la inexacta marea de los recuerdos y las Jacarandas.