27 de febrero de 2026
Antes del proyecto impulsado en los últimos ocho años por María Cortina, ya existía una Casa Refugio para escritores dirigida durante años por Philippe Ollé. El retiro del memorial “Javier Valdez” no es un hecho menor, sobre todo tras la reciente celebración de un foro sobre la Ley de Memoria de la Ciudad de México y los retos para ejercer la memoria como derecho.
Aquí emerge el primer punto crítico: la tensión entre institucionalización y autonomía. Si la agencia es de las víctimas, la apropiación simbólica o administrativa del espacio sin claridad presupuestal ni definición conceptual debilita la legitimidad del proceso. La memoria no puede convertirse en una categoría administrativa sin participación efectiva de quienes la encarnan; el retiro del memorial es, en ese sentido, un acto político al que la víctima tiene derecho. Aquí lo preocupante es que frente a un avance, exista un retroceso en el sentido de confiar al Estado un “memorial”.
La Casa del Poeta: permanencia del nombre, vacío de función
27 de febrero de 2026
La escena reciente: niños corriendo en el patio mientras el museo y la casa permanecen cerrados, según confirma el policía y un cartel en la entrada. Así se sintetiza una transición opaca tras la recuperación ocurrida en diciembre pasado. El recinto de Álvaro Obregón 73 fue museo de sitio (con estudio y recámara del poeta Ramón López Velarde), sede de la Biblioteca Salvador Novo–Efraín Huerta y centro de actividades literarias, sobre todo poéticas.
Hoy persisten preguntas concretas: ¿dónde están los acervos?, ¿qué ocurrió con los miles de ejemplares reunidos como contraprestación de poetas y editoriales? El silencio institucional no es neutro: genera desconcierto y fractura redes culturales. Segundo punto crítico: el vaciamiento simbólico del territorio. La permanencia física del inmueble no garantiza continuidad cultural. Puede mantenerse el nombre mientras se diluye su función histórica.
Dicho sea de paso ningún poeta atentará contra el “Consejo Infantil por la Cultura"
Foro Karpa de Mente: modelo educativo y absorción institucional
Abril de 2025
En el conflicto por la Licenciatura en Artes Circenses se discutieron cuotas y un convenio de colaboración vigente desde 2020 por 665 mil pesos mensuales. Desde el gobierno se afirmó que se garantizarían los derechos de docentes y personal si el proyecto ingresaba al aparato estatal. La asociación civil denunció apropiación de su modelo educativo y una intención de reducir costos salariales.
Aquí se evidencia el tercer punto crítico: extractivismo cultural. No se trata solo de financiamiento, sino de la posible absorción de un modelo gestado en autonomía. Cuando el Estado incorpora proyectos sin reconocer plenamente su diseño y gobernanza original, el territorio cultural se reconfigura desde arriba, debilitando su tejido comunitario.
La Pirámide: antecedente de “recuperación administrativa”
20 de noviembre de 2015
Tras años de incertidumbre jurídica (desde 1992 en distintos momentos), el Centro Cultural La Pirámide fue entregado en 2015, cerrando una etapa de defensa épica de un espacio gestionado por creadores y abriendo otra bajo integración institucional. Hoy forma parte de la Red de Faros.
La experiencia deja una lección directa: la llamada “recuperación administrativa” puede significar institucionalización de proyectos construidos con esfuerzo colectivo. Cuarto punto crítico: debilitamiento del tejido cultural. Cuando un espacio cambia de modelo sin consenso comunitario, se alteran dinámicas de colaboración forjadas durante décadas.
Clausuras recientes: Juanita y Marabunta
Febrero de 2026
El 10 de febrero aparecieron sellos de clausura en La Juanita, que señaló: “Lamentablemente la burocracia es más importante que el acceso libre a la cultura”. El 12 de febrero, Marabunta Barra de Café y Libros fue suspendida administrativamente tras visitas del INVEA; sus fundadores denunciaron presiones inmobiliarias y un contexto de gentrificación en Avenida Miguel Ángel de Quevedo. El 24 de febrero advirtieron sobre un posible desalojo forzado que consideran ilegal.
Estos casos evidencian el quinto punto crítico: la inoperancia normativa. La Ley de Espacios Culturales Independientes, discutida entre 2018 y 2020, no generó la licencia especial solicitada ni una política integral de fomento y protección. El registro oficial suma apenas siete espacios en toda la ciudad. No regula eficazmente, no protege y no ofrece garantías reales ante clausuras o presiones administrativas.
No se trata de nostalgia por una ciudad que cambia —eso es inherente a todo proceso urbano— ni de negar la facultad del Estado para definir políticas culturales. El problema es otro: hay un retroceso perceptible en la relación entre cultura y territorio. Espacios conquistados por colectivos, organizaciones y creadores son recuperados administrativamente, absorbidos o puestos contra las cuerdas mediante disposiciones que el supuesto marco de protección no logra contrarrestar.
En cada caso —Casa Refugio, Casa del Poeta, Karpa de Mente, La Pirámide— aparece una constante: institucionalización sin claridad, apropiación de modelos comunitarios, vaciamiento simbólico o presión administrativa. El tejido social cultural no se destruye de golpe; se erosiona cuando la autonomía se sustituye por gestión vertical y cuando el territorio deja de ser comunidad para convertirse en expediente administrativo, mismo que solo entienden y traducen los burocrátas para sus cifras e indicadores, entonces el proceso deja de existir y todo se estatiza.
No se genera cultura ni memoria por decreto. Tampoco existen espacios culturales sin comunidades que los signifiquen, los habiten, los doten de sentido y los proyecten hacia el futuro. Resulta difícil sostener un debate sustantivo cuando se pretende discutir, en apenas un mes, un Plan General de Desarrollo de la Ciudad de México 2025-2045 un documento de más de 500 páginas con ejes amplios y poco definidos (ninguno de los cuales contempla de manera directa a la cultura), mediante foros cuya convocatoria no logra convocar de manera efectiva a actores culturales diversos. Si ciertos sectores no participan, puede deberse a que perciben procesos con resultados previamente orientados, lo que debilita su legitimidad pública. Pero si alguien le interesa la consulta esta abierta al 10 abril, claro está que sin que se le pague un peso por ello, ósea que evalúe cuánto vale su tiempo de lectura y luego transporte y demás gastos para participar.
Llama la atención que una ciudad que fue pionera en la incorporación de los derechos culturales en su primera Constitución —como reconocimiento a su vitalidad y diversidad— no cuente hoy con un Instituto de Derechos Culturales plenamente operativo y eficaz. A ello se suma la precarización persistente del trabajo cultural y una tendencia a instrumentalizar la acción artística mediante programas sociales que, en ocasiones, priorizan la lógica administrativa o la lealtad institucional por encima de la calidad artística y de su impacto real en los procesos de recepción estética. Declaraciones públicas como aquella en la que se expresó la intención de “encontrar la matemática para que los artistas puedan ganarse su lana sin que le cueste al Estado”( https://www.facebook.com/share/v/1FyxBGc55D/?mibextid=wwXIfr) reflejan una concepción problemática del papel público en el fomento cultural. Del mismo modo, la reducción de la memoria a un procedimiento burocrático —más que a un proceso social e histórico complejo— genera inquietud sobre el rumbo institucional en espacios como el Archivo Histórico de la Ciudad.
Estas líneas se escriben desde la conciencia de que la crítica tiene costos y puede implicar tensiones personales o profesionales, como ya ha ocurrido en el pasado. No obstante, el debate sobre cultura y territorio exige responsabilidad pública, ética profesional y apertura real a la pluralidad. La cultura no es un trámite ni un expediente: es un tejido vivo que se construye con comunidad, diálogo y garantías efectivas para quienes la sostienen.
pd. Festiva
Los poetas estamos ahora refugiados en los cafés y librerías, si usted quiere conocer la movida contacte a su poeta más cercano y entérese. Ayer nuestra editorial (con 20 años de trayectoria) se presentó en Polilla librería una auténtica maravilla. No vamos a desaparecer, no nos vamos a ir, pero sobre todo ¡Siempre habrá poesía!
pd. 2 De lo que dice la historia poética. A mi mente viene esa paráfrasis-poema que hiciera Bertolt Brecht del sermón que el pastor Niemöller pronunció en la Semana Santa de 1946 en la población de Kaiserlautern (Alemania), y que se tituló «¿Qué hubiera dicho Jesucristo?» ¿Lo recuerdan?
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista,
Cuando vinieron a buscar a los judíos, no pronuncié palabra, porque yo no era judío,
Cuando finalmente vinieron a buscarme a mí, no había nadie más que pudiera protestar.”

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